EL CUEVAVERSO


Quiénes caen en la amargura, en el pesimismo, en el desencanto, ignoran que el Perú es aún una posibilidad. Problema es, en efecto y por desgracia el Perú; pero también felizmente, posibilidad
(Basadre, Perú Problema y Posibilidad, 1931).




Partiendo del gol fallido de penal de Cueva en el Mundial de Fútbol Rusia 2018, que sentenció la eliminación del equipo peruano y el fin de una fugaz alegría colectiva, nace El Cuevaverso. Un mundo alternativo donde Cueva no solo anota ese penal, sino que lidera el histórico camino del equipo peruano hacia la Copa del Mundo.






Inspirado en el concepto del multiverso del boom las películas de superhéroes de Hollywood, este proyecto reconoce los deseos y los sueños como parte del registro histórico, emociones que a menudo son ignoradas por la historia oficial. Una utopía hilarante en respuesta a un legado de fracasos y su impacto perenne en nuestras emociones colectivas hoy en día.




El espacio de trabajo en el nivel inferior de la instalación funciona como una subcapa del proyecto, un guiño irónico a la absurda estrategia de la pintura propagandística europea del siglo XIX, que manipulaba figuras históricas en favor de narrativas romantizadas.

El proyecto presenta un espacio cuántico lleno de “evidencias”: animaciones en video creadas a partir del videojuego FIFA 2018, que documentan el proceso y el triunfo de la selección peruana en el Mundial de 2018; una pintura de gran formato, influenciada por el retrato histórico, que inmortaliza la memoria del héroe Cueva; y otros elementos como un trofeo alternativo de la Copa del Mundo (réplica). Un mundo posible en una realidad alternativa cuya mera existencia—solo el hecho de saber que podría ser—nos sirve como refugio ante los golpes del fracaso; un resguardo para los deseos truncos que, en su propia lógica, reclaman su lugar en la historia.











La delirante posibilidad de que todo fracaso se convierta en triunfo en el Multiverso no se reduce a la ficción, sino que se constata como un hecho verídico. Una justa legitimación, que consuela las desfavorables desventuras peruanas a lo largo de la historia.